Rosas, rosas…, amiguita una rosita? Es como acostumbra Alicia Díaz ofrecer su producto en el semáforo siguiente del Club el Campestre de la ciudad de Medellín, exactamente en la carrera 43 A con la 16 A sur, en compañía de su esposo Jorge Tabárez venden rosas de todos lo colores, rojas, amarillas, rosadas y blancas, saben que este trabajo lo hacen con el único fin, ganarse la vida.
Llevan 13 años de vendedores ambulantes, comenzaron en el centro de la ciudad vendiendo tinto, café con leche, chicles y cigarrillos, pero después de tanto esfuerzo y pocos resultados decidieron irse para el sector del Poblado buscando un mejor futuro; empezaron a observar qué producto no ofrecían allí que ellos pudieran vender, y llegaron a la conclusión que las rosas sería un buen negocio.
Hablaron con un señor conocido en Rionegro para que les vendiera rosas al por mayor, y así fue como emprendieron esta labor, don Álvaro es un hombre que desde hace 15 años a cultivado flores y le vende a diferentes floristerías de la ciudad. ÉL tiene un conductor que le distribuye su producto a las diferentes personas que le compran, es por eso que Alicia y Jorge no se tienen que desplazarse hasta Rionegro en busca de las rosas.
Esta joven pareja lleva 8 años trabajando con rosas en el barrio del Poblado, donde ya tienen reconocimiento por su trabajo diario, “Jorge ha sido un gran apoyo para mi, me siento acompañada, respaldada y segura porque sé que él esta pendiente de cada movimiento que hago, hubo un tiempo que esto estaba muy duro, mi esposo y yo no estábamos ganando lo de siempre y los niños necesitaban los implementos para la escuela, que los libros que, los lapiceros y todo eso, y ahí fue cuando decidí vender toallitas de cocina para complementar la venta y poder ganar un poquito más, funcionó por un tiempo pero no me gusto vender eso y seguí en lo mío, las rosas es lo que me ha dado el pan de cada día y por acá ya me conocen, las personas que me compran saben que mi producto es de buena calidad y por eso es que ya tengo clientela segura que por lo menos cada 8 días vienen y se llevan 2 o 3 docenas, y algunos enamoraditos que pasan por acá le regalan a su novia una rosita” comentó Alicia.
Los martes se desplazan para Sabaneta, como es el día de María Auxiliadora tienen buen trabajo, además de las rosas venden veladoras, “la situación esta dura y de alguna forma tenemos que rebuscar que nos puede dejar más platica”, dijo la pareja.
Viven en Castilla y para llegar hasta su destino de trabajo deben coger 3 buses, el viaje es largo y complicado porque las rosas pesan y necesitan
Transportarlas con comodidad para que no se dañen, cuando el día esta muy caluroso deben mojarlas continuamente para que conserven la frescura y se vean radiantes.
Día a día disputan ganarse el afecto de las personas que pasan por allí, les sonríen y con una voz amigable les ofrece sus rosas buscando un comprador que se decida llevárselas.
Alicia y Jorge saben que lo más importante es inculcarle a sus dos hijos Eduardo y Johana que el estudio es lo primero en la vida, porque teniendo educación saben que pueden conseguir un empleo digno y sano, y al mismo tiempo están entretenidos para que no tengan la ocasión de meterse en el mundo del vicio.
La jornada de trabajo para esta pareja es fuerte, púes reciben el sol del medio día, el humo de los carros y la contaminación del ambiente hace que las horas se hagan mas extensas y pesadas deseando terminar su compromiso, a las 7:00 PM recogen los tarros donde tienen puestas las rosas, pero algunos días Alicia sale a las 5:00 PM, para poder ayudar a sus hijos a hacer las tareas que les mandan en las escuela.
Alicia y Jorge aseguran que el duro trabajo que tienen se hace más agradable al pensar que sus hijos aprovecharan este esfuerzo para tener un futuro mejor.